Noticias de la Campaña estatal #NoalTTIP

Bruselas responde a las acusaciones de opacidad sobre el Tratado con EEUU presumiendo de "transparencia"

La Comisión guarda en una habitación cerrada los documentos sobre la polémica alianza comercial. Sólo siete europarlamentarios tienen acceso, no pueden tomar notas ni hacer fotos, pero la Comisión insiste en que sí hay transparencia
La Comisión Europea ha vuelto a sacar pecho este lunes por la "transparencia" en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Bruselas y Washington, y ha rechazado las críticas de ONGs, movimientos sociales y fuerzas políticas, que han denunciado en múltiples ocasiones la opacidad del acuerdo.
 
Este lunes, en la sede de la Comisión en Madrid, el Parlamento Europeo ha organizado un seminario sobre el TTIP (por sus siglas en inglés), en el que ha tratado de lavar la imagen del polémico acuerdo. Lo ha hecho arropada por PP y PSOE, partidarios de la alianza comercial, sin incluir a otras fuerzas políticas contrarias al mismo. Así, la Comisión ha comenzado reconociendo las críticas sobre la influencia de los lobbies empresariales en el proceso, o las acusaciones de opacidad, para después intentar echar por tierra sus argumentos. 


"Las acusaciones de falta de transparencia no tienen mucha sustancia", ha asegurado Jochen Müller, analista político de la Comisión en España, jactándose de que la página web de la UE recoge numerosas informaciones al respecto, de que los representantes de los grupos del Europarlamento han tenido acceso a todos los documentos, y de que han mantenido numerosas reuniones con las ONGs y movimientos sociales más críticos.

Lo que ha obviado Müller son las quejas de estos grupos, como Ecologistas en Acción, que han defendido en varias ocasiones que las reuniones no son más que un trámite, que la Comisión no tiene en cuenta sus críticas, y que no reconoce los potenciales riesgos del tratado.Tampoco ha aclarado que, como denuncian formaciones como Podemos o IU, sólo siete eurodiputados -uno por grupo- tienen acceso a la reading room en la que se custodian los documentos, en la que no pueden tomar notas y está prohibido hacer fotos. "¿Por qué no se publica todo?". "Si usted quiere comprar una casa no dice abiertamente cuanto quiere pagar, se negocia", defiende.

Müller ha insistido en que el acuerdo servirá para crear empleo y permitirá incrementar el PIB de EEUU en 90.000 millones de euros, y el de la UE en 110.000, las cifras más optimistas del estudio de impacto encargado por Bruselas en 2013, que también incluye otras menos positivas a las que no suele aludir la Comisión.

En esta línea, Müller ha restado importancia a otro de los puntos más polémicos del tratado: el mecanismo de protección de inversiones ISDS que permitirá a las multinacionales demandar a los estados ante paneles arbitrales internacionales, y no ante los tribubales nacionales, de considerar perjudicadas sus inversiones por las decisiones de los gobiernos de estos estados.

Un estudio del Transnational Institute alertaba en 2013 de que el lucrativo sector del arbitraje internacional está en mano de unas pocas empresas de EEUU, Canadá o la UE, que concentran la mayoría de los casos en todo el mundo, y cuyos abogados cobran hasta 800 euros por hora de trabajo, en procesos que de prolongan durante años. Un ejemplo es el conflicto entre Uruguay con la tacabalera Phillip Morris, que demandó al país por incluir advertencias sobre los peligros del tabaco para la salud en las cajetillas de cigarros.

Tampoco consideran que esta regulación vaya a beneficiar exclusivamente a las grandes empresas, a pesar de la probada influencia de los lobbies en un acuerdo en cuya negociación se han celebrado más reuniones con las empresas que con los representantes sociales, tal y como en su día denunció Público. En resumen, no hay autocrítica sobre un acuerdo que suscita un enorme rechazo en otros países europeos, y ya empieza a hacerlo en España. En su lugar, los impulsores del tratado piden a sus detractores que se informen.

Junto al analista, el director de la oficina de la CE en España, Ignacio Samper, el eurodiputado del PPE Santiago Fisas, la europarlamentaria socialista Inmaculada Rodríguez Piñero y el director general de Comercio e Inversiones del Ministerio de Economía, Antonio Fernández-Martos, han rechazado las críticas, y han insistido en los supuestos beneficios que generará el TTIP de aprobarse.

El cambio de estrategia de la Comisión, que ya no obvia las críticas, obedece a la "controversia" y la "polémica" que ha generado el tratado en las redes sociales. Insisten en que, frente a lo que denuncian los contrarios al TTIP, este no afectará al sector público, ni supondrá una reducción de estándares. "Si no es razonable no será aprobado por el Europarlamento", insisten.

Al encuentro han acudido representantes de distintos sectores empresariales como el textil o el del automóvil, y está previsto que las organizaciones sociales tomen la palabra pasadas las 12 de la mañana, aunque algunas han declinado participar por considerar que este acto no es más que un acto de maquillaje del polémico tratado.

"Los que vienen aquí a reivindicar la democracia son los que derogaron el artículo 135"
En el turno de preguntas del público, acotado a poco más de 15 minutos, uno de los asistentes ha recordado que quienes defienden en el encuentro el tratado, "los que vienen aquí a reivindicar la democracia", son "los mismos que derogaron el artículo 135".

En esta línea, ha cargado contra las empresas transnacionales "que violan los derechos humanos", y ha puesto de manifiesto que la Comisión del presidente Jean Claude Juncker, salpicado por el último escándalo fiscal en Luxemburgo, país del que era primer ministro, no está legitimada para representar a los ciudadanos en estas negociaciones.

El PP cree que los opositores son "de extrema derecha e izquierda"

Santiago Fisas, eurodiputado del PPE, ha defendido este lunes que la opsición al TTIP obedece entre otros factores a la entrada de cerca de 100 diputados de "extrema izquierda y derecha" en el Europarlamento. Obvia, sin embargo, que el acuerdo ya había cosechado las críticas de Los Verdes y la Izquierda Unitaria Euroea (GUE/NGL), antes de la llegada de formaciones como Podemos al Europarlamento.

Tanto Fisas como Inmaculada Rodríguez-Piñero respaldan a la Comisión en su rechazo a las críticas, y aseguran que el acuerdo no se firmará si no cumple unos mínimos. El matiz aportado por la eurodiputada socialista es que su grupo no es favorable al ISDS, pero en esencia respalda el polémico proyecto con la Comisión. "Es un instrumento para la creación de empleo", "un instrumento geoestratégico para la paz y la estabilidad", ha llegado a afirmar Fisas, en línea con la tesis de la Comisión.

#TTIP: Desintegración europea, Desempleo e Inestabilidad

Según un estudio de la Universidad de Tufts, el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP, en caso de aprobarse) llevaría a pérdidas netas del PIB, a pérdidas en los ingresos del trabajo, a pérdidas de puestos de trabajo -se calcula que aproximadamente 600.000 puestos-, a una reducción de la participación de las rentas del trabajo en el PIB, a una pérdida en los ingresos públicos de los gobiernos, y el TTIP llevaría a una mayor inestabilidad financiera y acumulación de desequilibrios.
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Autor: Jeronim Capaldo (Tufts University)

Resumen del artículo

La Unión Europea y los Estados Unidos están negociando en la actualidad el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP), un acuerdo comercial que pretende integrar ambas economías. 

Como viene siendo normal en los acuerdos comerciales, las negociaciones del TTIP vienen acompañadas por una serie de estudios econométricos que proyectan ganancias económicas netas para los países involucrados. En la Unión Europea, los defensores han señalado cuatro estudios mayores que proyectan pequeños beneficios netos a la vez que una substitución gradual del comercio intra-europeo por un comercio transatlántico. Esto lleva a la Comisión Europea, el principal defensor del TTIP en Europa, a una paradoja: su propuesta de reforma política llevaría a la desintegración económica de la Unión Europea.

TTIP puede que además tenga otras consecuencias serias sobre sus miembros. Las publicaciones más recientes muestran que los estudios sobre el TTIP no son una buena base para tomar decisiones políticas, ya que se sustentan fuertemente sobre un modelo económico que no es adecuado. 

Nosotros ofrecemos una evaluación sobre el TTIP basada en un modelo diferente, y supuestos más plausibles que tienen en cuenta el ajuste económico y las tendencias normativas. Hemos usado el modelo de las Naciones Unidas de Política Global (United Nations Global Policy Model) para simular el impacto que tendría el TTIP en la economía global en un contexto de prolongada austeridad y bajo crecimiento especialmente en EEUU y la UE. Nuestros resultados difieren dramáticamente de las actuales evaluaciones. Hemos encontrado lo siguiente:

  • El TTIP llevaría a pérdidas netas en términos de exportaciones netas hasta una década después de ser aprobado, comparado con el escenario de “no al TTIP”. Las economías del Norte de Europa sufrirían las mayores pérdidas (2,7 % del PIB), seguidas de Francia (1,9%), Alemania (1,4%) y Reino Unido (0,95%).
  • El TTIP llevaría a pérdidas netas del PIB. Consistente con las cifras para las exportaciones netas, los países del Norte de Europa sufrirían la mayor reducción del PIB (-0,50%) seguidos de Francia (-0,48%) y Alemania (-0,29%).
  • El TTIP llevaría a pérdidas en los ingresos del trabajo. Francia sería la más perjudicada, con pérdidas de 5.500€ por trabajador, seguida de los países de Europa del Norte (-4.800€ por trabajador), Reino Unido (-4.200€ por trabajador) y Alemania (-3.400€ por trabajador).
  • El TTIP llevaría a pérdidas de puestos de trabajo. Calculamos que aproximadamente 600.000 puestos. Los países del Norte de Europa serían los más afectados (-223.000 puestos), seguidos de Alemania (-134.000 puestos), Francia (-130.000 puestos) y los países del Sur de Europa (-90.000 puestos).
  • El TTIP llevaría a una reducción de la participación de las rentas del trabajo en el PIB, reforzando una tendencia que contribuye a su estancamiento. Su contraparte es un incremento de la contribución de los beneficios y rentas en las ganancias totales, indicando que habrá una transferencia proporcional del trabajo al capital. Las transferencias más importantes tendrían lugar en Reino Unido (7%), Francia (8%), Alemania y Norte de Europa (4%).
  • El TTIP llevaría a una pérdida en los ingresos públicos del gobierno. El superávit de los impuestos indirectos (como los impuestos sobre ventas o valor añadido) sobre los subsidios disminuirá en todos los países de la UE, con Francia sufriendo la mayor pérdida (0.64% del PIB). Los déficits del gobierno incrementarían su porcentaje en el PIB de cada país de la UE, empujando a las finanzas públicas cerca, o más allá, de los límites de Maastrich.
  • El TTIP llevaría a una mayor inestabilidad financiera y acumulación de desequilibrios. Con los ingresos de las exportaciones, de los sueldos y del gobierno disminuyendo, la demanda tendría que ser sostenida por los beneficios y la inversión. Pero con un crecimiento del consumo débil, los beneficios no pueden venir de un incremento en las ventas. Un supuesto más realista es que los beneficios y la inversión (mayormente en los activos financieros) serían sostenidos por el incremento en los precios de los activos. El potencial para la inestabilidad macroeconómica de esta propuesta es bien conocida por todos.

Nuestras proyecciones nos llevan a un futuro gris para los responsables de formular políticas. Enfrentados a una mayor vulnerabilidad en el caso de cualquier crisis viniera de EEUU e incapaces de coordinar una expansión fiscal, sus opciones serían muy limitadas para estimular la economía: favoreciendo un incremento de los préstamos privados, con el riesgo de dar lugar a mayores desequilibrios financieros, o buscando la devaluación competitiva o una combinación de los dos.

Llegamos a dos conclusiones finales. Primero, y como ya se ha sugerido en la literatura reciente, las evaluaciones actuales sobre el TTIP no ofrecen una base sólida para hacer importantes reformas comerciales. De hecho, usando un modelo de prestigio los resultados cambian dramáticamente. Segundo, buscar un incremento del volumen comercial no es una estrategia recomendable para la UE. En el contexto actual de austeridad, alto desempleo y bajo crecimiento, incrementar la presión sobre las rentas del trabajo dañaría todavía más la actividad económica. Nuestros resultados sugieren que cualquier estrategia viable para reconducir el crecimiento económico en Europa debe construirse sobre un importante esfuerzo político en apoyo de las rentas del trabajo. 

- Traducción de Verónica Gómez, ATTAC España

STOP TTIP presenta una demanda judicial contra la Comisión Europea por "ahogar las voces disidentes” sobre el tratado de libre comercio e inversión entre la Unión Europea y Estados Unidos

La coalición Stop TTIP, que está formada por de más de 300 grupos de la sociedad civil de toda Europa, ha presentado una demanda en contra de la Comisión Europea ante el Tribunal Europeo de Justicia de Luxemburgo. 

La demanda se refiere a una decisión que se tomó por la Comisión para bloquear una "Iniciativa Ciudadana Europea (ECI)” en el controvertido acuerdo comercial entre la UE y EE.UU. conocido como TTIP y un acuerdo similar con Canadá (CETA).  

En septiembre de 2014, la Comisión Europea fue acusado de sofocar las voces de los ciudadanos después de rechazar una propuesta para celebrar una “Iniciativa Ciudadana Europea” contra los acuerdos comerciales. 

La iniciativa, que había sido puesta en marcha por sindicatos, organizaciones por la justicia social, grupos de derechos humanos y organizaciones de consumidores, en caso de éxito habría obligado a la Comisión a revisar su política sobre los tratados comerciales y presentarla  en una sesión pública  en el Parlamento Europeo.

Michael Efler, un representante del comité de la Iniciativa Ciudadana, dijo: "no sólo estamos reclamando en nombre de la ICE, sino también para las futuras iniciativas ciudadanas europeas. Cuando se trata de la negociación de los tratados internacionales, la Comisión Europea quiere excluir a los ciudadanos. Mientras que están en proceso de negociación, a las personas se les dice que no interfieran, y cuando los contratos finales se ponen sobre la mesa, ya es demasiado tarde. La posición jurídica de la Comisión impide la eficacia de cualquier ICE futura sobre los tratados internacionales”.

A pesar del rechazo de la Comisión a la Iniciativa Ciudadana Europea, los grupos de la campaña y los sindicatos lanzaron una segunda petición auto-organizada que propone a la Comisión desestimar el acuerdo comercial, y que  ha reunido hasta el momento más de 900.000 firmas en poco más de un mes. Piden a la Comisión que detenga las negociaciones sobre el TTIP y no ratifique el CETA, pero hasta el momento la Comisión se ha negado a escuchar estas  voces primando el continuar las negociaciones en secreto.
Alrededor de cien personas han celebrando una manifestación frente al Tribunal Europeo de Justicia en contra de ambos acuerdos comerciales y el rechazo de la Comisión de la Iniciativa Ciudadana Europea. Blanche Weber, miembro del comité de ciudadanos de la ICE ha dicho: "la arrogancia de Bruselas hacia los ciudadanos de Europa es inaceptable. Vamos a continuar nuestra lucha para defendernos del TTIP y el CETA y en beneficio de la democracia europea ".
Imágenes de la campaña: https://www.flickr.com/photos/eci_ttip/
Original del comunicado de prensa: https://stop-ttip.org/european-commission-taken-court-stifling-dissent-eu-us-trade-deal/

El Gran Wyoming: ¡Que viene el ‘lobby’!

Todos los medios de comunicación están ocupados casi exclusivamente con los casos que cada día nos proporciona la corrupción. Son, en efecto, noticiables tanto las tramas que organizan esos puntuales administradores de lo público, como le gusta reducir el tema al presidente del Gobierno, obviando que esos casos puntuales están en la cúpula, son sus estrechos colaboradores, como los métodos que utilizan los responsables de estos escándalos para solucionar esta lacra y asumir responsabilidades, métodos ligados a nuestra educación católica y que se reducen a confesar el pecado y pedir disculpas, tras lo cual se recibe la absolución de la sociedad.

Mientras estamos entretenidos en esto, ellos no se están quietos, van tres pasos por delante.

Entre Estados Unidos y la Unión Europea se está negociando el TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership) que en castellano se diría Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión. Este tratado va a cambiar el sistema tal y como lo conocemos y, desde luego, va a transformar nuestras vidas en tanto restringe de forma irreversible nuestra capacidad de decisión en temas que nos afectan, y que se resumen en ¿podemos decidir en qué mundo queremos vivir? Hasta ahora nos decían que con nuestro voto podíamos influir. Si se cierra este tratado, que se hará de forma colectiva, se firmará cómo UE y los diferentes Estados no podrán introducir enmiendas, se acabó el cuento.

En primer lugar sorprende que se lleven las negociaciones a espaldas de los ciudadanos. Los documentos que se van filtrando llevan el membrete de “secreto” y los señores que están decidiendo nuestro futuro no tienen la menor intención de informarnos de las enormes ventajas que este tratado nos va a aportar. Se está hurtando el debate imprescindible en una sociedad democrática porque lo que es bueno es bueno y no estaría bien que la ignorancia del pueblo pusiera palitos en las ruedas de la máquina que manejan nuestros benefactores.
Aparte de este punto que nos lleva de nuevo al despotismo, donde el pueblo pasa a ser el objeto pasivo de las decisiones de los ilustrados, son varias las críticas que suscita este tratado, para algunos, abominable, impresentable, peligrosísimo.

Una vez firmado, las reglas que rigen en cuanto al control de los gobiernos a las grandes corporaciones serán homogéneas a ambos lados del Atlántico, es decir, que regirán las mismas normas de control o descontrol en EEUU que en la UE. Así, las grandes multinacionales que se dedican, por ejemplo, al tema de la sanidad, la educación, o cualquier otro servicio público, podrán exigir al Gobierno español que deje de proteger con los Presupuestos estos servicios porque esa decisión iría contra sus legítimos intereses lucrativos y podrían exigir indemnizaciones millonarias por competencia desleal. Es decir, el Estado deja de dar prioridad a aquellas cuestiones de organización social que priman el interés general, el bienestar de la ciudadanía, para poner en el mismo platillo la calidad de vida de sus ciudadanos y los intereses económicos de las grandes corporaciones.
Un sistema de arbitraje privado
Una cosa alucinante es que, en caso de conflicto, para evitar que la Justicia de los diferentes estados fallara a favor de su Administración correspondiente, no fuera del todo objetiva, estas cosas ya no las decidirán los tribunales nacionales ni internacionales, sino un sistema de arbitraje privado formado por estos tecnócratas apolíticos que ya conocemos. ¿Quién nombrará a estos señores árbitros? No hay que ser muy listo para deducirlo, pero la influencia de los grandes grupos de presión, eso que llaman lobbies, que tienen la pasta de todo el planeta, será importante. Resumiendo, los Estados no podrán frenar las ansias expansionistas de las grandes multinacionales aunque vayan contra los intereses de los ciudadanos o choquen frontalmente con la legislación vigente que pasará a ser de un orden inferior. El reciente caso de Coca-Cola, cerrando la fábrica más importante de Europa, ubicada en Madrid, con unos beneficios espectaculares, ante el silencio de los medios de comunicación porque dependen de los pagos que esta empresa les hace en publicidad, es un ejemplo de lo que nos espera. De momento, los tribunales están fallando a favor de los trabajadores, pero tras la firma de este tratado no podrán intervenir.
Esa es otra, estos tratados incluyen restricciones de los derechos de los trabajadores, como no podía ser de otra manera.
Con respecto a los artículos que consumimos, ancha será la manga que los controle. Este tema con el que los ecologistas se ponen tan pesados advirtiéndonos sobre el comercio de los alimentos transgénicos, del control de la alimentación del ganado, la cosa de las hormonas y todo eso, actualmente regulado por la UE, quedará suprimido. Ya no serán los productos los que tengan que demostrar su inocuidad antes de salir al mercado, superando los mecanismos que establecen nuestros controles sanitarios, sino que deberá ser el Estado el que defina su incuestionable peligrosidad para los ciudadanos, cosa harto compleja por lo sencillo que es generar controversia con científicos a sueldo de las empresas. Recordemos que todavía quedan científicos que niegan, por ejemplo, el cambio climático.
Por cierto, un tema que entra en estas cuestiones es el de las compañías energéticas. Como sabemos, en EEUU el fracking se desenvuelve sin problemas, en la UE está por decidir qué se hace. ¿Quién ganará esta partida? ¿Prohibirá EEUU el fracking por imposición de la UE o será la UE la que ceda? A mí no me cabe duda del resultado final.
Del tema ecológico, conservación de la naturaleza, etcétera, mejor no hablar, pero habrá que hacerlo algún día. ¿Serían tan amables de contárnoslo?
¿Cuáles son las bondades del tratado? Las de siempre: creación de empleo y desarrollo de la economía.

En cuanto a la primera cuestión, los diferentes tratados de libre comercio que ya operan en función de esta ventaja no sólo no han conseguido ese propósito sino que han destruido empleo tras su entrada en vigor y, además, ¡oh sorpresa!, el que se crea es precario, como consecuencia de la abolición de los derechos colectivos. Este tratado podría tener ventajas si se cumplieran las reglas del mercado libre, si este mercado fuera ideal, pero la historia ha demostrado que los países han marcado sus tramos de desarrollo, precisamente, cuando han tenido leyes proteccionistas que defendían a los ciudadanos del expolio y el apetito desenfrenado del mercado exterior, trabajando a favor de sus intereses y no de los de las grandes corporaciones. Véase los casos recientes de Bolivia o Ecuador.
Con respecto al desarrollo de la economía, este factor no lo discute nadie, pero los beneficios de esta economía neoliberal llegan cada vez en menor medida a los ciudadanos, la sociedad es cada vez más desigual, más asimétrica, la concentración de capital es cada vez mayor y serán las grandes multinacionales las principales beneficiarias de esta política internacional. Si no, ¿para qué lo plantearían? Llevan años negociando este tratado y ya somos lo suficientemente adultos para saber el tipo de altruismo que les mueve. Han condenado al hambre a la mayoría del planeta para satisfacer su voracidad lucrativa y expansionista.
De momento dicen que PP, PSOE, CIU y UPyD están de acuerdo en firmar este TTIP. Si no es así, que se manifiesten sin necesidad de que tengamos que recurrir a la ouija, porque será un tema muy importante a la hora de decidir a quién se vota.
Estamos a tiempo de pararlo, si es que no nos conviene, exigiendo que se nos informe sobre el contenido exacto de estas negociaciones y sus consecuencias. Pido disculpas de antemano por si en algún aspecto lo que comento no es exacto, pero me gustaría que las autoridades competentes nos contaran qué es eso de lo que hablan a puerta cerrada exigiendo que actúen en secreto a los negociadores que hemos votado y, supuestamente, nos representan, para que podamos hablar con más propiedad. De momento lo hago por boca de terceros, expertos en la materia. Para evitar desinformación e imprecisiones, pongan las cartas sobre la mesa antes de cerrarlo y, desde luego, permitan el debate ciudadano para someterlo a referéndum. Es importante, y no sólo para los que viven de la puerta giratoria. Al otro lado somos más.

TTIP: Un caballo de Troya que devora los derechos de la clase trabajadora

Para poder hacernos una idea de qué es eso del TTIP, debemos recurrir a argucias y tretas detectivescas impropias de democracias consolidadas como se supone que son las de los Estados que lo negocian. Pero quizá eso sea demasiado suponer.
En Europa, como en Estados Unidos, la democracia está siendo secuestrada por las grandes multinacionales y el poder financiero con la ayuda de la derecha neoliberal y la socialdemocracia que nos gobiernan.

No vayan ustedes a creer que es mi intención la de alarmar a nadie con una afirmación tan rotunda, pero no se me ocurren palabras más amables para describir lo que puede llegar a suponer el poner en práctica el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) que negocian en secreto desde 2009 la UE y EEUU.
Según el mandato de la UE el tratado debe "proporcionar el mayor nivel posible de protección jurídica y de garantía para los inversores europeos en los EEUU (y recíprocamente). Es decir, les debe permitir a las empresas privadas denunciar a las legislaciones y reglamentaciones cuando consideren que representan obstáculos para la competencia, para el acceso a los mercados públicos o para la inversión". Una preocupante declaración de intenciones.
Pero vayamos por partes. Para poder hacernos una idea de qué es eso del TTIP, debemos recurrir  a argucias y tretas detectivescas impropias de democracias consolidadas como se supone que son las de los Estados que lo negocian. Pero quizá eso sea demasiado suponer. Lo que vamos sabiendo no es producto de la transparencia de nuestros gobiernos ni de la Comisión Europea, puesto que los términos de la negociación son no ya opacos, sino secretos. A espaldas de la ciudadanía, un grupo privilegiado de mandamases está decidiendo cómo va a ser nuestro futuro sin contar para nada con nosotras.
Lo que conocemos hasta el momento es, en parte, producto de filtraciones parciales de algunos documentos relacionados y, en parte, gracias a la memoria de algunas eurodiputadas. ¿Por qué digo esto? Trataré de explicarme. Existe en el Parlamento Europeo una sala que se conoce como "Reading Room" (sala de lectura), un lugar al cual podemos acceder las europarlamentarias previa solicitud para revisar documentación "sensible" como la que nos ocupa.
Pese a la legitimidad democrática que supuestamente se nos otorga como europarlamentarias al haber sido elegidas por la ciudadanía, no tenemos acceso a toda la documentación, por lo que la información siempre aparece sesgada. Pero es que además, en la famosa sala de lectura, está prohibido entrar portando nada que no sea la ropa, un lápiz y, a lo sumo, un puñado de folios. Nada de ordenadores, nada de cámaras de fotos, nada de móviles o tabletas, nada que, en plena era tecnológica, pueda ayudarnos en la casi imposible tarea de descifrar el contenido
Y gracias a esas filtraciones, al puñado de notas recogidas a mano y la memoria de las "privilegiadas" a las que se les permite consultar el texto, vamos sabiendo que, de aplicarse, el TTIP puede convertirse (es de hecho lo que pretenden) en un moderno Caballo de Troya en la actual versión de la lucha de clases desde el cual, el capital, pueda acabar devorando desde dentro de los propios estados los pocos derechos que nos van quedando como clase trabajadora.
Un tratado de este tipo, que estipula que los derechos de las grandes empresas van a estar por encima de los de los propios ciudadanos y ciudadanas, e incluso por encima de los Estados, supondrá un dramático retroceso en los derechos laborales y sociales.
La oleada de privatizaciones con que nos viene acosando el Gobierno del PP será un juego infantil. Con el TTIP los servicios públicos acabarán en manos de esas grandes empresas, ya sea la educación, la sanidad, el agua potable o hasta los servicios municipales de deportes.
Quizá nuestra memoria y las pocas notas tomadas a mano bajo la atenta vigilancia de un miembro de seguridad -de una empresa privada, como no- sean imprecisas y no sea del todo cierta nuestra impresión de que el TTIP otorgará grandes privilegios a las multinacionales. Quizá nos equivoquemos al asegurar que estas empresas podrán solicitar a los estados indemnizaciones millonarias con dinero público si, una vez establecidas en nuestros territorios, consideran que su rentabilidad  es menor de lo que esperaban.
Es posible que no sea del todo cierta mi afirmación de que el TTIP abrirá las puertas al fracking, a los alimentos transgénicos o a las carnes hormonadas sin ninguna posibilidad de control por parte de los Estados. Pero sin ninguna posibilidad de control por parte de los gobiernos, fiarlo todo a la memoria tiene sus riesgos. Preferiríamos analizar los documentos con toda la tecnología existente y también, por eso de que cuatros ojos ven más que dos y ocho más que cuatro, con todos los ojos avizores de profesoras, activistas, expertas y ciudadanas de nuestras sociedades supuestamente democráticas.
Exigimos a la Comisión Europea y a nuestro Gobierno que enciendan las luces de esta negociación secreta y muestren a la ciudadanía qué es lo que realmente se está negociando. Nos jugamos mucho y no podemos permitir que nos vendan al mejor postor dejando la defensa de nuestros derechos a unos gobiernos que han demostrado, aplicando una vez tras otra las mismas recetas neoliberales fracasadas, que su memoria, como su respeto y defensa de los valores democráticos, no hace más que fallar.

El Gobierno español junto a otros 13 gobiernos de la UE presionan a Juncker que mantenga el ISDS en el TTIP

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El periódico Financial Times publicó el pasado 23 de octubre una carta filtrada que han enviado 14 Estados miembros de la UE, entre ellos España, en la que piden a Juncker que mantenga el mecanismo de Solución de Controversias Inversor Estado (ISDS), en línea con el compromiso establecido en el mandato de negociación del TTIP.

Fuente: Peter Spiegel "Leaked letter: 14 ministers take on Juncker over trade" publicado en The Finantial Times el 23 de octubre de 2014.
Leaked letter: 14 ministers take on Juncker over trade
Comenzó como una guerra interna dentro del nuevo régimen de Jean-Claude Juncker. Pero rápidamente se están multiplicando las discusiones convirtiéndose en la que podría ser la primera lucha política de la Comisión de Juncker.
 
La disputa se centra en el oscuro sistema anterior de arbitraje comercial que permite a las empresas que consideran que los tribunales nacionales no les ofrecen un juicio justo recurrir a un panel internacional de expertos en resolución de controversias conocido como ISDS, en referencia a solución de controversias inversor-estado.


Los sistemas ISDS se han vuelto relativamente habituales en los tratados internacionales de inversión, pero de repente – y para sorpresa de muchos de sus defensores – se han convertido en el principal y único elemento de discordia entre los opositores al mayor acuerdo de comercio del mundo, el pacto que actualmente se está negociando entre EE.UU y la UE.
 
La oposición de los social demócratas en Alemania, el país donde irónicamente el ISDS fue creado, ha colocado al ISDS en el centro de la discusión política, y Juncker – exhortado, según dicen los funcionarios, por su poderoso jefe de gabinete, el abogado alemán Martin Selmayr – ha tomado posición claramente junto con los escépticos. La posición ha llevado al enfrentamiento abierto con Cecilia Malmström, su próxima comisionado que apoya un sistema similar al ISDS en el recién completado acuerdo comercial entre la UE y Canadá.
 
Pero como informamos en la hoy agotada edición de FT, los países que promueven el libre comercio están contraatacando. Una carta de los ministros de los 14 estados miembros – incluyendo Inglaterra, España, Portugal, Suecia y la República checa– directamente le recuerda a Juncker que el ISDS fue incluido en el mandato para las negociaciones que los 27 estados miembros en su totalidad le enviaron a la Comisión el año pasado. Hemos publicado una copia de la carta aquí.
 
El párrafo clave es el que sigue a continuación. Para los neófitos,“protección de inversores” es una palabra clave en el ISDS, y TTIP es el acrónimo del acuerdo comercial entre la UE y EE.UU., que se refiere a la asociación transatlántica de comercio e inversión:

Uno de los temas que ha atraído críticas es la protección de inversiones. La Comisión actualmente está analizando los resultados de una consulta pública sobre este tema y estamos esperando la respuesta de la Comisión. La consulta fue un paso importante para asegurar que logremos el equilibrio correcto para garantizar que los gobiernos conserven su libertad absoluta para regular, pero no de una manera en que discrimine a las empresas extranjeras…El mandato del Consejo es claro en su inclusión de los mecanismos de protección de inversores en las negociaciones del TTIP; necesitamos trabajar juntos acerca de la mejor manera para hacerlo.

Lo que hace a la carta más interesante es lo que sucedió antes y después de que los países se la enviaran a Juncker. El asunto se hizo público el mes pasado cuando, luego de, según los funcionarios, un estancamiento en las discusiones entre Malmström y Juncker acerca del ISDS, Malmström fue obligada a desmentir sus propias respuestas escritas al Parlamento europeo enviadas para la audiencia para confirmarla en el cargo, en la que ella parecía anunciar que el ISDS no iba a ser más parte del acuerdo.
 
Luego de que Malmström anunció públicamente en Twitter que la oración referida al ISDS “no fue escrita por mí” se conoció que Selmayr fue el verdadero autor del texto, que luego fue modificado y presentado en el comité de comercio del parlamento.
 
Ese pareció ser el final de la historia hasta ayer – el día después a que la carta de los14 ministros fue enviada – cuando Juncker, durante su discurso en el parlamento en ocasión de la aprobación final de su comisión, anunció que Malmström no tendría la última palabra en el asunto del ISDS. En su lugar el asunto estaría a cargo de Frans Timmermans, el incondicional laborista holandés que será el vicepresidente primero de Juncker. Su anuncio pareció una reprimenda directa para Malmström:

En el acuerdo que mi Comisión eventualmente presentará ante esta casa para su aprobación, no existirá nada que limite a las partes el acceso a los tribunales nacionales o que permita a tribunales secretos tomar la decisión final en controversias entre inversores y estados. Le he solicitado a Frans Timmermans, en su rol de vicepresidente primero a cargo de la aplicación de la ley y de la carta de derechos fundamentales, que me asesore en este tema. No habrá cláusula de solución de controversias inversor-estado en el TTIP si Frans no está también de acuerdo.

Malmström de nuevo usó Twitter para insistir en que no existen “ diferencias” entre ella y Juncker sobre el tema. Y los funcionarios insisten en que sumar a Timmermans era más una decisión política que una reprimenda contra Malmström, ya que los partidarios de este holandés de centro izquierda en el Parlamento europeo (y en Berlin) son el obstáculo más probable para el acuerdo comercial. Malmström es una liberal sueca, por lo tanto su influencia dentro del grupo es limitada.

Pero es la guerra declarada con las capitales nacionales lo que podría convertirse en mucho más problemática para Juncker. Menos notables entre los comentarios de Juncker fue lo que pareció ser una réplica directa contra los 14 ministros que le escribieron la carta. Aunque los ministros argumentaban en la carta que el mandato dado a la Comisión deja excesivamente claro que el mecanismo ISDS debe ser incluido en el acuerdo entre la UE y EE.UU., Juncker sostuvo que, de hecho, eso no queda claro:

El mandato para la negociación preve una serie de condiciones que deben ser respetadas por dicho régimen, así como también una evaluación de su relación con los tribunales domésticos. No existe ninguna obligación al respecto: el mandato deja abierto el tema y sirve como guía.

Esto tiene todos los elementos para provocar amplias consecuencias. Una víctima potencial podría ser el largamente demorado acuerdo canadiense, el primero que la UE ha celebrado con una economía del Grupo de los siete. El acuerdo con Canadá no ha sido aún ratificado por el Parlamento europeo. 
 
¿Podría ser aprobado en el parlamento con el verdadero sistema ISDS si Juncker declara el mismo es una amenaza para los tribunales de la UE y debe ser eliminado del acuerdo de EE.UU? No es probable.
 
Fuente: Traducción del artículo de Peter Spiegel “Leaked letter: 14 ministers take on Juncker over trade” publicado en The Finantial Times el 23 de octubre de 2014.

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