Noticias de la Campaña estatal #NoalTTIP

El PSOE de Sánchez sigue apoyando el CETA y lo vota en el Congreso

El PSOE de Sánchez sigue apoyando el CETA y lo vota en el Congreso

La Comisión de Exteriores aprueba el tratado de libre comercio con Canadá. Podemos avisa a los socialistas que un partido de izquierdas debe estar en contra

publico.es
El portavoz del PSOE en la Comisión de Exteriores del Congreso, Ignacio Sánchez-Amor, ha aclarado este martes a Podemos que la posición socialista sobre el acuerdo de libre comercio entre la UE y Canadá (CETA) no ha variado, y ha aprovechado para emplazar al partido de Pablo Iglesias “si cree o no en el proyecto europeo”.
Sánchez-Amor se ha expresado así en la Comisión de Exteriores del Congreso, donde la portavoz adjunta de Podemos, Sònia Farré, ha llamado al PSOE a dar marcha atrás en su apoyo al CETA ahora que ha elegido un nuevo secretario general, Pedro Sánchez, que considera que “el capitalismo neoliberal actual es descarnado y socialmente insostenible” y un “adversario principal”.
Farré también ha aludido, sin mencionarla, al debate que ha pedido la diputada Rocío de Frutos, que la semana pasada avanzó que quería una reflexión sobre la posición socialista. “Existe una corriente en el partido que no apoya este tratado y los efectos que puede llegar a tener”, había declarado a Europa Press De Frutos, una de las diputadas que se mantuvo fiel a Sánchez y votó ‘no’ a Mariano Rajoy en la investidura.
Este lunes, Podemos mencionó la posición del PSOE sobre el CETA como uno de los ámbitos donde debía plasmarse “en hechos” la nueva disposición socialista a llegar a acuerdos con Podemos y otros partidos para desmontar las políticas del PP.
Sin embargo, en el debate en Comisión, Sánchez-Amor se ha limitado a decir que la posición del PSOE sobre el CETA es “hartamente conocida” y que la mantiene. El dictamen del Tratado ha sido aprobado en la Comisión de Exteriores por 28 votos a favor y 8 en contra (los de Unidos Podemos y ERC) y ahora deberá recibir el visto bueno del Pleno del Congreso y, posteriormente, del Senado.
Podemos ha pedido una votación separada de este punto y ha avisado al PSOE de que, “si se apuesta por el comercio y la inversión al servicio de un empleo decente y sostenible, un PSOE de izquierdas, feminista, ecologista y juvenil debería votar no a esta nueva receta neoliberal que es el CETA”.
” Con espíritu deportivo”
El portavoz socialista le ha respondido que el PSOE está dispuesto a recibir “consejos de todo el mundo con espíritu deportivo” pero que, para darlos, Podemos debe primero “pasar de su fase adolescente y decir de una vez si cree o no en el proyecto europeo”.
“Un partido que se reclama de izquierdas, ahora que ha pasado la fase de ‘ni izquierda ni derecha’, debe tener claro que la UE es un proyecto de progreso en el que la humanidad ha alcanzado el mayor nivel de respeto de los derechos humanos, de protección social y seguramente de justicia”, ha argumentado.
Durante el debate, el portavoz de Ciudadanos, Fernando Maura, ha dado su apoyo al Tratado y ha opinado que los “activos” europeos en materia de protección de derechos están “perfectamente reflejados” en él.
Por su parte, el popular Jordi Roca ha aprovechado el debate para acusar a Podemos de rechazar el CETA “porque quieren cargarse la democracia representativa” y de estar en contra de “lo expansivo”, salvo cuando se trata de “la expansión de la internacional populista”.

El papel del PSOE en la ratificación del CETA

El papel del PSOE en la ratificación del CETA
Eva García Sempere
Diputada Izquierda Unida en el Congreso
Pablo Jiménez
Área Federal de Medio Ambiente de Izquierda Unida
La Comisión Europea y el Gobierno de Canadá firmaron en octubre de 2016 el Acuerdo Económico y Comercial Global, más conocido por sus siglas en inglés, el CETA. Posteriormente, en febrero de este año, tanto el Parlamento Europeo como la Cámara de los Comunes de Canadá lo ratificaron, poniendo fin a siete años de negociaciones realizadas con la máxima opacidad informativa.
Este acuerdo, que ha contado con una intensa oposición en las calles europeas, debe ser ahora ratificado por los 28 países miembros de la UE y requiere por parte canadiense, después de la aprobación por su Senado en mes de mayo, del trámite de la “Asignación Real”, el beneplácito de la Corona inglesa, como miembro de la Commonwealth.
En Europa ya lo han ratificado Letonia, República Checa y Dinamarca. Parece que ahora le toca el turno a España. El Gobierno español ha agilizado, con sorprendente rapidez, todos los trámites para ratificarlo cuanto antes. El pasado 18 de mayo, en el pleno del Congreso de los Diputados se ha debatido la enmienda a la totalidad presentada por el Grupo Confederal de Unidos Podemos, En Comú Podem y En Marea, apoyada por Compromís, ERC y Bildu, así como el recurso del control previo de constitucionalidad presentado por el mismo grupo parlamentario, al apreciarse potenciales contradicciones entre algunas disposiciones del CETA y algunos artículos de la Constitución.
Pero ese debate quedó en nada porque PP, C’s y PSOE (y también PNV y PDeCat) ya tenían decidida de antemano su posición, que no era otra que acelerar todos los trámites parlamentarios restantes antes de votarse definitivamente en el Congreso y en el Senado y quedar así ratificado.
Pero mientras que la posición a favor de los mal llamados tratados de libre comercio de PP y C’s está en línea con el posicionamiento económico ultraliberal de sus dirigentes que está asumido, en mayor o menor medida, por su militancia, en el caso del PSOE, nos encontramos con una situación diferente. Hemos estado asistiendo a una clara separación entre lo que opinaban sus dirigentes (al menos los anteriores antes de sus primarias) y, en concordancia con el sentido de su voto, los parlamentarios tanto europeos como estatales, por una parte, y sus bases (así como infinidad de representantes autonómicos y locales) por otra. Hemos de recordar aquí que todos los parlamentos autonómicos y los numerosos ayuntamientos que han aprobado mociones contra el CETA, lo han hecho con el voto del PSOE. ¿Cómo es posible, por tanto, que se voten cosas diferentes en algo tan trascendental como son este tratado y otros similares como el TTIP? ¿Tiene más importancia la opinión de un diputado o diputada estatal que uno autonómico o un representante local?
La pregunta que nos hacemos después de las primarias es si va a producirse un cambio de rumbo del PSOE con respecto al CETA. A tenor de las tibias manifestaciones del nuevo secretario general, Pedro Sánchez, en el sentido de que se ha de velar por mantener las “salvaguardas sociales y ambientales” actuales, podríamos pensar que no, dado que declaraciones tan ambiguas y faltas de precisión sobre un texto ya firmado no inducen al optimismo. No obstante, la oportunidad que se abre con el congreso de los socialistas de abrir nuevos cauces progresistas podría llamar a una esperanza, aunque comedida, de que se produzcan cambios en el posicionamiento con respecto a acuerdo comercial con Canadá.
Pedro Sánchez se ha aupado a la secretaría general de su partido gracias al apoyo mayoritario de sus bases. Muchas de ellas ya han expresado en sus territorios su oposición a este tratado a través de su apoyo directo o indirecto a las mociones presentadas en ayuntamientos y parlamentos autonómicos por diferentes partidos entre los que se encontraba el partido socialista. Los diputados y diputadas socialistas que votaron el 18 de mayo a favor del CETA en el Congreso deberían reflexionar sobre el sentido de su voto en la votación final de ratificación. Deberían escuchar a sus propios compañeros y compañeras de partido de los diferentes territorios del estado, de alcaldes y alcaldesas, concejales y concejalas que han apoyado y, en ocasiones, se han puesto al frente de estas mociones. Deberían preguntarles por qué lo han hecho.
El pasado 10 de mayo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha anulado, aceptando el recurso presentado por la campaña europea contra los TLC, la decisión de la Comisión Europea de no admitir el registro de la Iniciativa Ciudadana Europea en pro de pedir la revocación del mandato de negociación del TTIP y la no firma del CETA. Esta decisión tan importante del TJUE debería hacer también reflexionar a las personas que han votado este 18 de mayo sin ni siquiera aceptar la remisión del texto al Tribunal Constitucional.
Unos apuntes para la reflexión para terminar: ¿saben los diputados y las diputadas socialistas que el CETA no incluye un capítulo sobre medidas concretas de apoyo a las pymes?, ¿saben que el Comité Económico y Social Europeo indica que la puesta en marcha de este tipo de acuerdos favorecerá la expansión de las grandes empresas frente a las pymes?, ¿saben que este acuerdo no prevé sistemas de control y sanción efectiva por el incumplimiento de las obligaciones relativas a los derechos laborales?, ¿conocen las consecuencias sobre los convenios colectivos de los mecanismos de resolución de controversias entre inversores y estado?, ¿entienden lo que significa para el mundo agrario que solo se hayan reconocido el 10% de las Denominaciones de Origen Protegidas de la UE?
Desde la campaña No al TTIP, CETA, TiSA y desde las organizaciones políticas y sindicales y movimientos sociales adheridos estamos convencidos que gran parte de las bases socialistas y bastantes representantes autonómicos y locales (más cerca de la realidad de las clases populares) conocen las respuestas a esas preguntas. Ahora es el momento en el que los nuevos y nuevas dirigentes –así como diputados y diputadas estatales y europeos- replanteen el posicionamiento del PSOE sobre este acuerdo, abriendo un debate interno sobre tema tan trascendental, antes de ratificarlo definitivamente de forma precipitada en septiembre e hipotecar la vida de la mayoría de las personas de este estado.

Primera grieta en el PSOE con el CETA: una diputada votará “no”

Primera grieta en el PSOE con el CETA: una diputada votará “no”
La Diputada del Grupo Parlamentario Socialista por la provincia de Ourense, Rocío de Frutos, tendría el compromiso declarado de votar en contra de la ratificación del CETA
publico.es
El Grupo Parlamentario socialista muestra una grieta, aunque todavía pequeña, sobre su posición sobre el Tratado de Libre Comercio con Canada, conocido por sus siglas en inglés CETA (similar al TTIP que negocia la UE con EEUU). Según la plataforma Campaña Estatal No al TTIP, CETA, TISA, una diputada socialista votará ‘no’ cuando el tratado llegue al Pleno del Congreso para su ratificación.
Hasta el momento el PSOE ha mantenido su apoyo a estos tratados. Según esta plataforma algunos cargos han dado muestras del desacuerdo con el apoyo de su partido al tratado del TTIIP, según afirman miembros de esta campaña Estatal quienes mantienen contactos con otros cargos destacados del PSOE.
La diputada del Grupo Parlamentario Socialista por la provincia de Ourense, Rocío de Frutos, tendría el compromiso declarado de votar en contra de la ratificación del CETA (Acuerdo Económico y Comercio Global entre la UE y Canadá), tal y como informa esta compañia.
Esta plataforma denuncia que el voto favorable del PSOE a la aprobación del CETA iría en contra de los principios esgrimidos en el programa político presentado por Pedro Sánchez a las primarias, quien rechazaba el TTIP.
La diputada gallega, ha explicado que su oposición al CETA porque según considera “se nos ha presentado como un pacto entre países amigos para facilitar el libre comercio y las inversiones, pero que esconde perversas intenciones entre sus mil seiscientas páginas de texto”, según sus palabras recogidas por la Campaña Estatal No al TTIP, CETA, TISA.
Estas declaraciones han tenido lugar en el marco de las reuniones y contactos que por parte de los miembros de la Campaña Estatal No al TTIP, CETA, TISA se están desarrollando con diferentes líderes socialistas con el objeto de alcanzar un pronunciamiento colectivo contra la aprobación de este acuerdo.
Además, según han informado miembros de la campaña el documento “Por una nueva socialdemocracia”, que recoge el programa político de Pedro Sánchez señala
como adversario principal al “capitalismo neoliberal actual, descarnado y socialmente insensible”.

La diputada socialista Rocío de Frutos comunica su compromiso de votar en contra del Tratado de Comercio con Canadá (CETA) en su próxima tramitación parlamentaria.

La diputada socialista Rocío de Frutos comunica su compromiso de votar en contra del Tratado de Comercio con Canadá (CETA) en su próxima tramitación parlamentaria.
Comunicado de la campaña No al TTIP, CETA, TiSA
Miembros de la Campaña Estatal No al TTIP, CETA, TISA mantienen contactos con otros cargos destacados del PSOE que han dado muestras de desacuerdo con el apoyo de su partido a estos tratados.
La plataforma denuncia que el voto favorable del PSOE a la aprobación del CETA iría en contra de los principios esgrimidos en el programa político presentado por Pedro Sánchez a las primarias.
La Campaña Estatal No al TTIP, CETA, TISA informa del compromiso declarado por Rocío de Frutos, Diputada del Grupo Parlamentario Socialista por la provincia de Ourense, de votar en contra de la ratificación del CETA (Acuerdo Económico y Comercial Global entre la UE y Canadá) en su próxima tramitación en pleno del Congreso de los Diputados.
La diputada gallega, que fue noticia durante el proceso de primarias del PSOE por declarar públicamente que abandonaría su cargo en caso de no salir adelante el proyecto de Pedro Sánchez, da ahora da un paso al frente declarando su oposición al CETA, “que se nos ha presentado como un pacto entre países amigos para facilitar el libre comercio y las inversiones, pero que esconde perversas intenciones entre sus mil seiscientas páginas de texto”, según sus palabras. (Ver artículo de opinión: http://diario16.com/ceta-lo-llaman-libre-comercio-no-lo/)
Esta declaración de intenciones se ha realizado en el marco de las reuniones y contactos que por parte de los miembros de la Campaña Estatal No al TTIP, CETA, TISA se están desarrollando con diferentes líderes socialistas con el objeto de alcanzar un pronunciamiento colectivo contra la aprobación de este acuerdo.
Informan los miembros de la campaña que el documento Por una nueva socialdemocracia, programa político de Pedro Sánchez para las primarias del PSOE, señala como adversario principal al “capitalismo neoliberal actual, descarnado y socialmente insensible”, que atenta contra los intereses y derechos de la clase trabajadora, propicia privatizaciones y desregulaciones, y se sitúa como motor generador de desigualdad, pobreza y falta de horizontes para la mayoría social, mientras concentra poder y riqueza en pocas manos.
Afirma también el texto que “uno de los compromisos más importantes del socialismo democrático del siglo XXI debe ser trabajar para controlar el poder de los oligopolios, neutralizando su intromisión opaca en las regulaciones públicas”, reconociendo los errores pasados de la socialdemocracia por ser incapaz de dar respuesta frente al avance voraz del neoliberalismo.
Para la campaña “esto es todo lo que representa el CETA, por lo que no se entendería que el nuevo PSOE votara a favor de su aprobación. Consideramos que en esta situación, y por coherencia, se requiere nuevamente un “no es no”. Porque decir “no” al neoliberalismo significa decir “no” al CETA”.
Asimismo recuerdan que “el PSOE ha apoyado declaraciones institucionales contra el CETA y la nueva generación de tratados de libre comercio en diez comunidades autónomas y un centenar largo de ayuntamientos de toda España. Consideramos que esto es un claro mensaje de las bases que debe ser escuchado por la nueva dirección política del partido”.
Y terminan afirmando: “Los intereses comerciales y de las multinacionales no pueden estar por encima de la democracia, los derechos de las personas y del planeta. No detener la aprobación del CETA sería hipotecar nuestra vida y la de las futuras generaciones.”

CETA: lo llaman libre comercio y no lo es

CETA: lo llaman libre comercio y no lo es
Rocio Frutos
Diario16
Quienes me conocen saben que desde mi llegada al Congreso he manifestado mi opinión sobre los efectos dramáticos de la deslocalización y la globalización, no solo sobre los derechos humanos sino también sobre la destrucción de nuestro tejido empresarial y el Dumping Social. Cuando parece que las empresas ven en parte agotados los beneficios de las prácticas tradicionales de deslocalización, “irrumpen” en el escenario económico los Tratados de Libre Comercio como la nueva generación de instrumentos de globalización.
De hecho en las próximas semanas se somete al pleno del Congreso de los Diputados, la aprobación de un tratado internacional que puede tener importantes repercusiones sobre nuestra economía, pero también sobre nuestros derechos sociales, laborales y ambientales se trata del Acuerdo Económico y Comercial Global de la Unión Europea con Canadá, más conocido como CETA, que se nos ha presentado como un pacto entre países amigos para facilitar el libre comercio y las inversiones, pero que esconde perversas intenciones entre sus mil seiscientas páginas de texto.
Una vez más nos encontramos con que una cuestión que puede afectar de forma intensa a la vida de las personas y al desarrollo socioeconómico de nuestros territorios, sea tan poco explicado y conocido, pasando por nuestras vidas como si su alcance se fuera a limitar a las “altas esferas” de la política Internacional. Pues bien, con esta reflexión pretendo suscitar el interés y preocupación de todos, por una situación sobre la que aún estamos a tiempo de impedir que se convierta en una realidad muy perjudicial e irreversible.
El tratado incluye la creación de Tribunales de Arbitraje ajenos a los sistemas judiciales estatales y europeos, por medio de los cuales las multinacionales podrán demandar a los estados por cantidades multimillonarias en caso de que aprueben leyes que limiten la obtención de beneficios por estas corporaciones. Del mismo modo, se crean instrumentos como el Foro de Cooperación en materia de Reglamentación, que contará con la asistencia de las partes interesadas (léase aquí “las empresas transnacionales”), con potestad para revisar y condicionar cualquier propuesta de ley o regulación de los Estados, antes de ser sometida a trámite parlamentario. Todo esto supone, de facto, la usurpación de las competencias a los tribunales de justicia, gobiernos y parlamentos elegidos democráticamente por la ciudadanía y la posibilidad de afectación de las grandes empresas sobre normativas sociales internas, con el consiguiente alejamiento, una vez más, de un modelo de Estado que recupere su capacidad de “intervenir” para proteger a sus ciudadanos. En definitiva, una nueva aparición de ese capitalismo feroz que determina, por sí mismo y sin escrúpulos, el presente y futuro de los ciudadanos.
Propone también el tratado, la “armonización y simplificación de la normativa”, que supondrá flexibilizar las leyes de protección de la salud pública, la seguridad alimentaria, los trabajadores, los consumidores o el medio ambiente. Y mientras el texto del acuerdo se extiende en reglamentos y medidas de garantía a los inversores y sus beneficios, los escasos párrafos dedicados a los derechos laborales, sociales o ambientales no van más allá de una declaración de intenciones generalista y circunstancial.
En cuanto a los capítulos puramente mercantiles, se proyecta una mayor liberalización de servicios públicos, limitando la capacidad del sector público para prestar servicios básicos para la sociedad, así como la eliminación de aranceles a la importación y ayudas a la exportación, ya de por sí escasos pero que sirven a la protección e impulso de sectores fundamentales como el agroalimentario.
Y por último, con respecto a los efectos previstos de la aplicación del tratado sobre la economía europea, la propia Comisión de Empleo y Asuntos Sociales del Parlamento Europeo ha emitido un informe recomendando la no aprobación del CETA, al prever la pérdida de 204.000 empleos a corto plazo, el aumento de la precariedad laboral y la brecha salarial, perturbaciones sectoriales y la total desprotección de las pequeñas y medianas empresas, que generan 2/3 del empleo en la Unión Europea.
Entonces, ¿es legítimo apoyar la aprobación del CETA desde un posicionamiento de izquierdas? Si queremos avanzar hacia un modelo comercial y económico que respete los derechos humanos, sociales y ambientales, la respuesta es, NO. Si defendemos la democracia y el Estado de Derecho, Social y de Bienestar la respuesta es, NO.
Cientos de organizaciones y colectivos (sindicatos, consumidores, jueces, agricultores, pequeñas empresas, ecologistas…) de Europa y Canadá y más de dos mil trescientos ayuntamientos y gobiernos regionales europeos se han opuesto a la firma de este tratado. El Tribunal General de la UE ha obligado en fechas recientes a la Comisión Europea a admitir a trámite una iniciativa ciudadana contra la firma del acuerdo apoyada con más de tres millones y medio de firmas.
Creo que ha llegado el momento de exigir a los poderes públicos que cumplan con la obligación de informar a los ciudadanos con claridad y dejar de hacer (más) oídos sordos a este clamor social.
Termino tal como he empezado diciendo “CETA: lo llaman libre comercio y no lo es”.

Miles de personas se manifiestan contra el CETA en Madrid

Las manifestantes también han exigido a los diputados que “defiendan los derechos de la ciudadanía a la que representan”
 
Bajo el lema “La Democracia y los Servicios Públicos no se venden, se defienden”, miles de ciudadanas han salido a la calle este sábado en Madrid para manifestarse contra el tratado de libre comercio entre Canadá y Europa, CETA, y para exigir a los diputados “que defiendan los derechos y los intereses de la población a la que dicen representar”.
El CETA fue aprobado el pasado 15 de febrero de 2017 en el Parlamento europeo y ahora solo queda su ratificación en los diferentes parlamentos nacionales para su entrada en vigor. Este tratado de comercio e inversiones es muy similar al TTIP y va a modificar todos los aspectos de la vida cotidiana de las personas.
Desde la campaña NO AL TTIP, conformada por más de 400 colectivos y organizaciones, advierten de los peligros que conllevaría la entrada en vigor de este tratado: “nuestro planeta, nuestras ciudades y pueblos, y todas las personas estarán sujetas a lo que se establezca en estos acuerdos que darán un gran poder a las empresas transnacionales por encima de la propia soberanía de los Estados”.
Los convocantes consideran que la única manera de frenar la ratificación del CETA es “estando en la calle, junto con las demás organizaciones que rechazan estos tratados, y presionando a los partidos políticos y al resto de representantes de la ciudadanía para que voten en contra de su aprobación las próximas semanas”.

Se solicita al Gabinete Técnico un informe sobre la omisión de documentos

En relación con la posible omisión de un informe preceptivo que debió recabarse y ser emitido por el Consejo General del Poder Judicial respecto del Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA), solicitan del Gabinete Técnico un informe sobre la cuestión planteada.
La decisión que se ha adoptado, al no establecer plazo para la emisión del informe por el Gabinete Técnico y teniendo en cuenta el momento en que se halla la tramitación en el parlamento de la autorización del CETA, podría comprometer o imposibilitar la eficacia de la decisión que el consejo pudiera adoptar si llegar a ser la de acceder a la petición que se le formula. Hay un claro riesgo de que -en el mejor de los casos- la decisión llegue tarde.

Rueda de prensa Campaña No al TTIP, CETA, TiSA para convocar a la manifestación del 3J

Madrid – 30 de mayo 2017
Miembro de la campaña No al TTIP, CETA, TiSA participan en un canutazo de prensa con los concejales de Ahora Madrid, Carlos Sánchez Mato, Rita Maestre y Pablo Carmona para apoyar la manifestación del próximo sábado 3 de junio en Madrid denunciando que el tratado comercio UE-Canadá (CETA), actualmente entre trámite parlamentario, afectará como ningún otro tratado comercial anterior a las competencias municipales y a la autonomía local.
— El CETA afectará muy negativamente, por ejemplo en las reglas de contratación pública que abriría la licitación municipal y autonómica de contratos públicos al capital transnacional lo que viola el principio de subsidiariedad y la libertad de organización municipal en el ámbito de los servicios de cuidados y servicios de interés general.
— El CETA prepara además el terreno jurídico para facilitar una mayor privatización de la gestión servicios públicos e incluye cláusulas por las que no se podrán revocar determinadas privatizaciones de servicios.

Foto Acción #3JstopCETA

Haz una foto o un vídeo y súbelo en tus redes sociales para animar a la participación de la manifestación en Madrid el día 3 de junio 2017
 

Charla informativa ¿Sabes lo que es el CETA y cómo nos afecta?

Charla informativa ¿Sabes lo que es el CETA y cómo nos afecta?Charla informativa ¿Sabes lo que es el CETA y cómo nos afecta?
Actividad dinamizada por activistas de Ecologistas en Acción
Martes 30 de mayo, 19:00h
CS La Ingobernable, C/Gobernador 39, Madrid

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